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BLOG N.º 51

El panorama de los productos biológicos: una guía sobre los insumos agrícolas

El término «productos biológicos» se ha convertido en uno de los más utilizados en el ámbito de la agricultura. Pero, ¿qué significa exactamente? ¿Son lo mismo los productos biológicos y los bioestimulantes? La respuesta es no. Entender la diferencia es importante para los agricultores, los distribuidores y cualquier persona interesada en la producción sostenible de cultivos.

Productos biológicos: un término genérico

El término «productos biológicos» se utiliza ampliamente en el sector agrícola para referirse a productos derivados de fuentes naturales —como microorganismos, extractos vegetales, algas, proteínas u otras sustancias de origen natural— que favorecen la producción de cultivos.

Sin embargo, hay un aspecto importante:

El término «productos biológicos» no es una categoría de productos definida legalmente en la mayoría de las normativas.

Se trata, más bien, de un término genérico que se utiliza habitualmente en el sector para describir varios grupos de productos que se rigen por distintos marcos normativos.

Algunos productos biológicos están destinados a mejorar la nutrición de las plantas, mientras que otros protegen los cultivos contra plagas y enfermedades.

Dos grandes grupos de insumos agrícolas

Los insumos agrícolas pueden dividirse, a grandes rasgos, en dos categorías normativas.

Tipos de productos
  1. Productos fertilizantes

Estos productos tienen como objetivo principal aportar nutrientes o mejorar la absorción de los mismos por parte de las plantas y los suelos.

Entre ellos se encuentran:

  • Fertilizantes minerales
  • Fertilizantes orgánicos
  • Fertilizantes organominerales
  • Materiales de encalado
  • Sustratos de cultivo
  • Amendantes del suelo
  • Bioestimulantes vegetales

Estos productos están regulados en Europa en virtud del Reglamento (UE) 2019/1009.

  1. Productos fitosanitarios

Estos productos están diseñados para proteger los cultivos de organismos nocivos, como insectos, hongos o malas hierbas.

Entre ellos se encuentran:

  • Insecticidas
  • Fungicidas
  • Herbicidas
  • Molusquicidas
  • Reguladores del crecimiento vegetal
  • Sustancias básicas
  • Biopesticidas

Estos productos están regulados en Europa en virtud del Reglamento (CE) n.º 1107/2009.

Aunque algunos de estos productos son de origen biológico, su finalidad es la protección de los cultivos, más que la nutrición o la estimulación de las plantas.


¿Qué papel desempeñan los bioestimulantes?

Los bioestimulantes vegetales pertenecen a la familia de los productos fertilizantes.

A diferencia de los fertilizantes, no están pensados para aportar cantidades significativas de nutrientes.

En cambio, estimulan los procesos naturales de la planta, mejorando características como:

  • eficiencia en el aprovechamiento de los nutrientes
  • tolerancia al estrés abiótico
  • disponibilidad de nutrientes en el suelo o en la rizosfera
  • calidad de la cosecha

Los bioestimulantes vegetales están oficialmente reconocidos y regulados por el Reglamento europeo sobre productos fertilizantes.

Bioestimulantes microbianos y no microbianos

Los bioestimulantes vegetales se pueden clasificar en dos grandes categorías.

sobre los bioestimulantes microbianos frente a los no microbianos

Bioestimulantes no microbianos

Estos contienen sustancias como:

  • hidrolizados de proteínas
  • extractos de algas marinas
  • sustancias húmicas y fúlvicas
  • silicio
  • otros compuestos de origen natural

Actúan estimulando los propios procesos fisiológicos de la planta.

Bioestimulantes microbianos

Estos contienen microorganismos beneficiosos, como bacterias o hongos seleccionados.

En lugar de actuar directamente sobre la planta, mejoran las interacciones dentro de la rizosfera, lo que ayuda a las plantas a obtener nutrientes y a hacer frente mejor a las tensiones ambientales.


¿Y qué hay de los biofertilizantes?

El término «biofertilizante» se utiliza ampliamente en todo el mundo, pero no existe una definición jurídica armonizada del mismo.

Dependiendo del país, puede referirse a:

  • inoculantes microbianos,
  • bioestimulantes microbianos,
  • productos que mejoran la disponibilidad de nutrientes,

u otras formulaciones biológicas.

Por este motivo, es importante comprender cómo se regula un producto en cada mercado, en lugar de basarse únicamente en el término «biofertilizante».

¿Qué papel desempeñan los fertilizantes de origen biológico?

Los fertilizantes de origen biológico son aquellos cuyos nutrientes proceden, total o parcialmente, de materias primas biológicas, renovables o recicladas, en lugar de fuentes minerales sintéticas.

Algunos ejemplos son:

  • Fertilizantes orgánicos
  • Fertilizantes organominerales
  • Determinados productos nutritivos reciclados

Al igual que los fertilizantes convencionales, su función principal es aportar nutrientes a los cultivos. La diferencia radica en el origen de las materias primas, más que en su función agronómica.

Por este motivo, los fertilizantes de origen biológico pertenecen a la categoría de productos fertilizantes, junto con los fertilizantes minerales, los enmiendas del suelo y los bioestimulantes vegetales.

Aunque a menudo se engloban dentro del concepto más amplio de «productos biológicos» debido a su origen natural, no deben confundirse con los bioestimulantes vegetales, que tienen un modo de acción diferente y una definición normativa distinta.


Biopesticidas: otro tipo de producto biológico

Los biopesticidas suelen incluirse dentro del concepto más amplio de «productos biológicos», ya que proceden de organismos o sustancias naturales.

Entre ellos se incluyen productos basados en:

  • microorganismos,
  • sustancias naturales,
  • semioquímicos,

cuyo objetivo es prevenir o controlar las plagas y las enfermedades.

A diferencia de los bioestimulantes, su función principal es la protección de las plantas, y no la estimulación de su fisiología.


¿Por qué es importante esta distinción?

Porque los productos pueden tener un origen natural, pero servir para fines completamente diferentes.

Un extracto de algas marinas que estimula el crecimiento de las plantas, una bacteria beneficiosa que mejora la absorción de nutrientes y un producto microbiano que controla una enfermedad fúngica pueden describirse como «productos biológicos», pero pertenecen a categorías normativas diferentes y tienen modos de acción distintos.

Comprender estas diferencias ayuda a los agricultores a elegir la solución adecuada para cada objetivo y contribuye a una comprensión más clara del sector de los insumos biológicos, que está en rápida evolución.

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